Una familia musical que nació

para acompañar el crecimiento de niñas y niños con propuestas artísticas honestas, creativas y lúdicas

Compartimos una gran amistad y descubrimos que cuando nos juntamos llueven ideas, brotan canciones y se crea una energía muy fuerte que quisimos aprovechar.

Así surgió Vuelta Canela, la aventura más hermosa de nuestras vidas.

Viajamos juntos desde hace muchos años y tenemos infinitas historias para compartir.

Esta es nuestra historia

Somos amigos desde hace muuucho tiempo, por eso queremos hablarte de una de las palabras más importantes del diccionario. Vamos con algunas pistas; tiene 7 letras. Empieza con la A y termina con la D. ¡Adivinaste!


AMISTAD: el motor de nuestro universo creativo y lúdico.


A los cuatro nos apasionan las mismas cosas: la música, la docencia, las historias, la naturaleza, el baile, el juego, la actuación, el clown y compartirlo.

Pronto descubrimos que teníamos una misma mirada sobre la música y el arte para chicos, y formamos un grupo musical con sello propio.

La rueda empezó a girar en el año 2007.

Escribimos nuestra primera canción, «Violín Viajero», que representa profundamente lo que sentimos y compartimos al crear.


Luego, aparecieron más canciones y más historias para contar. Así concebimos el espectáculo «Viaje al compás».


A partir de ahí, nos empezamos a presentar en colegios, teatros, centros culturales y hogares de Buenos Aires. Al terminar cada función en vivo, nos pedían el disco; así que los complacimos y grabamos el primero: «Viaje al Compás», en el que participaron grandes músicos, amigos y pequeños músicos-sobrinos que cantaron y se divirtieron con nosotros.


Con nuestras presentaciones hemos recorrido muchos rincones de Argentina y algunas ciudades de latinoamérica.

Nuestra música viaja y dice ¡presente! en cualquier lugar del mundo para acompañar la infancia de niños y niñas y llevar alegría. Y así, yendo y viniendo, Vuelta Canela empezó a dibujar su propio arcoíris de colores.


Más discos, cientos de presentaciones en vivo, en cumpleaños, escuelas, jardines de infantes; cortometrajes y videos musicales; presencia en plataformas digitales, muñecos...


Somos cuatro elementos, cuatro estaciones, cuatro sensibilidades que se entremezclan, se cuidan, se enseñan, se divierten, se emocionan, se transforman, se complementan, se acompañan, aprenden y, desde allí, crean.

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Filomena

Soy Nina Lenze.

Nací en México.

Mi mamá es una maestra alemana muy inquieta que me enseñó a disfrutar de los viajes y a compartir lo que sé.

Mi papá es un guitarrero, cantor y compositor cordobés del que heredé el placer de escribir cuentos y letras de canciones.

Si me preguntas cómo soy, te digo que una mezcolanza de idiomas, costumbres, aromas, sabores, sonidos y colores.

A mis cuatro años aterricé en Argentina, en el hermoso barrio de Florida, y ahí me quedé. Cuando era niña pasaba horas jugando a inventar y recrear historias y aventuras fantásticas con una gran compañera: Lua (Laura).

Siempre me gustó trepar a los árboles y zambullirme en la lectura largos ratos, tanto que me decían «pequeña ratona comelibros». En la escuela tocaba violín y flauta, también hice expresión corporal y teatro.

De grande estudié mimo, circo, danza, canto y percusión.

También aprendí a ser PAYASA... y así encontré la manera de unir tantas cosas que me gustan.

Sueño con dar vueltas canelas por todas partes, conocer muchos chicos, chicas y grandes, hacerles cosquillas y darles un pequeño sol.

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Gora

Soy Mariano Gora.

Nací en Buenos Aires, en el barrio de Belgrano.

De chico disfrutaba jugando en la plaza del mercado. Lo que más me gustaba era que, de regreso a casa, mi mamá me daba un pedacito de dulce de batata que pedía en la fiambrería.

Ya de más grandecito me interesó mucho el río y salía a remar con mis amigos por los arroyos de Tigre.

Después, la montaña: con carpa y mochila a cuestas recorrí los senderos de los cerros del sur, descubriendo sus bosques, lagos y nieve.

Lo que ha sido una pasión permanente en mi vida es la música. Recuerdo el Wincofone, donde escuchaba mis discos favoritos.

Cada vez que veía un grupo que tenía batería me quedaba hipnotizado.

Comencé golpeando cualquier cosa que encontraba, hasta que mis padres me consiguieron un bombo y un redoblante y yo completaba con una tapa de cacerola que hacía de platillo. Finalmente me compraron la primera batería, que invadió la mitad del living del departamento.

A partir de ahí, la música ocupa el lugar más importante en mi vida.

Me formé con grandes profesores, aprendí a tocar otros instrumentos e integré diversos grupos.

Hasta que un buen día se armó Vuelta Canela y empezó esta hermosa aventura musical con Lua, Filomena y Tizán.

Imagino a miles y miles de niños y niñas del mundo navegando en los arroyos de nuestra música y soy feliz.

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Lua

Soy Laura Asensio.

Nací en Buenos Aires, en el barrio de Palermo.

Amante de la naturaleza, el arte y la música, que es tan importante en mi vida como los vínculos y afectos.

En mi familia hay música en la sangre: mis padres, mis hermanos, bisabuelos, abuelos, tíos y primos, todos tenemos un toque musical en el ADN.

No podemos vivir sin música, haciéndola o escuchándola, bailándola o soñándola.

Aprendí a tocar el piano de oído, luego estudié piano clásico. Cuando mi papá agarraba la guitarra que estaba en el living de mi casa, yo lo observaba sin perder detalle a lo que hacía; así empecé a sacarle sonidos.

A los 12 años, participando en coros, descubrí mi voz y desde ese momento nunca dejé de cantar. Es algo que disfruto con el alma.

Compartí mi infancia y escolaridad con Nina (Filomena), nuestra amistad siempre tuvo ese toque de humor, de lo disparatado, del arte hecho cuerpo.

El proyecto Vuelta Canela hizo de nuestras vidas un lugar donde cada una es y se expresa desde lo más profundo.

Me formé en la Universidad de Buenos Aires con la carrera Musicoterapia, estudié canto, piano, danzas, y soy autodidacta en lo que es de mi interés. Ejerzo la docencia en nivel inicial, como educadora musical, y mi rol como cantautora ha tomado fuerza en este proyecto.

Soy Mamá de Luisa, el amor más profundo e infinito que tengo.

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Tizán

Soy Santiago Reyes.

Nací en el barrio de Palermo, en Buenos Aires.

Viví mi infancia en una linda casa que hizo mi papá, junto a mi hermana y mis padres.

Me la pasaba jugando en las veredas y calles que la rodeaban.

Siempre fui muy inquieto, iba corriendo y trotando a todos lados; era muy curioso y me entusiasmaban muchas cosas: leer, dibujar, resolver problemas de matemática, desarmar juguetes y artefactos, hacer esculturas con arcilla, jugar al fútbol, cantar, bailar y tocar la guitarra.

En mi casa siempre se escuchó mucha música. Tengo un montón de recuerdos de papá en el teclado, mi hermana cantando y yo con la guitarra.

Estudié con un maestro muy querido, Sacri Delfino, con quien aprendí a disfrutar de este maravilloso y expresivo instrumento.

Siempre toqué en grupos y aproveché un montonazo esas experiencias; conocí a muchas personas y fui empapándome de música y ritmos de todo el mundo.

Desde los 19 años trabajo con las infancias, doy clases en jardines de infantes y en espacios culturales.

Y junto a Vuelta Canela creamos bellos mundos para niños y niñas desde muy temprana edad.

Tengo un hijo y una hija con quienes amo compartir la vida, disfrutar de sus pasiones y las mías.

Anhelo vivir rodeado de música y jugar, siempre jugar.

El Mundo Canelo es tan amplio como el universo. Acompañanos en una vuelta canela y descubrí cuál es la mejor propuesta para vos